martes, 13 de enero de 2009

CHARLESROBERTDARWINISTA

Darwin fue bastante mal estudiante en su juventud y por eso me gusta, siempre me queda el consuelo de que algún día podré ser tan innovador en lo mío como lo fue él, bueno por eso me gusta y por haber sido un revolucionario en su época, por supuesto.
Sus comienzos con la teoría de la evolución de las especies se dieron en el Beagle donde se embarcó para realizar estudios científicos alrededor del mundo. Durante los cinco años que duró la expedición, Charles Robert Darwin, recogió numerosa información sobre gran cantidad de especies llegando a conclusiones sobre la adaptación de éstas a su entorno. De ahí y pasados 20 años desarrolló la teoría de la selección natural, donde exponía básicamente, el éxito del más fuerte frente a las adversidades ambientales, así como la evolución de las especies para adaptarse o hacerse más fuerte. Lo cierto que es que Darwin es considerado un gran adelantado a su época e incluso hoy en día no se conoce otra teoría sobre la evolución de las especies más ajustada a la realidad que ésta.
La mayoría de científicos de la época le dieron la razón, pero se llevó la fuerte reprimenda de la Iglesia que defendía que con esta teoría Darwin negaba la existencia de Dios. Para el científico, todos los seres venimos de organismos mucho más sencillos por lo que la existencia de un ser superior que nos crease es sencillamente imposible.
Por cierto, se cumplen doscientos años del nacimiento del padre de la teoría de la evolución natural.

domingo, 11 de enero de 2009

LA ILUSIÓN DE SEGURIDAD

Hace poco una amiga me contaba cómo un día, antes de entrar en una tienda, presenció que en su interior se estaba cometiendo un atraco. Por supuesto, no entró porque se quedó petrificada ante esa estampa, es más, la dependiena consiguió zafarse de su captor y ambas tropezándose a la entrada del local, se fueron corriendo a refugiarse a un bar de al lado. El agresor, al ver el panorama y con cuchillo en ristre se dió a la fuga. Posteriormente, sucedió lo de siempre, la policía tardó en llegar, tomó declaración a los testigos y se fué.
Al día siguiente, le contó a sus compañeros de trabajo que viven todos por la zona lo sucedido en su barrio y con horror comprobó que este tipo de hechos ocurren en esa zona más a menudo de lo que ella pensaba.
Ella, al comentarme el incidente me argumentó que ya no se sentía segura en su casa ni tampoco al ir a comprar el pan, a lo que yo le repliqué que es posible que nunca lo haya estado. Lo que creo es que en realidad lo que había perdido al presenciar el atraco, había sido la confianza y no tanto la seguridad (que ésta sí es relativa)...
El tema en cuestión me duró bastantes días y pensando en este hecho caí de nuevo en un "come come" que me ronda bastante a menudo la cabeza, sobre todo desde mi maternidad. La verdad es que vivimos relativamente tranquilos y confiados de que nuestro mundo, éste en el que vivimos, éste en el que no hay guerras ni atentados inesperados, es seguro y lo cierto es que en absoluto lo es. Sin embargo estamos expuestos constantemente, somos vulnerables. Ésto, por supuesto no es óbice para que vivamos con miedo y lo que nos libera del pánico es vivir el día a día que se impone. Pero si lo piensas un poco, si te paras un momento, te das cuenta de que vivimos con una inocente ILUSIÓN DE SEGURIDAD... ¿no creéis?

jueves, 8 de enero de 2009

DE PUEBLOS QUE NO RECUERDAN SU PROPIA HISTORIA



PARA LOS PUEBLOS QUE NO HACEMOS NADA FRENTE A ÉSTO.

(Imagen extraída de El País: Muchas víctimas del último atentado en Gaza son niños)

miércoles, 7 de enero de 2009

A PROPÓSITO DE LOS PROPÓSITOS

A diferencia de otros años, éste no me he propuesto nada.
Mi vida sigue su curso sin grandes cambios y con la intenciones intactas. Mis propósitos desde hace ya tiempo son los de seguir viviendo tal y como me vaya surgiendo y ser la protagonista de mis propias aventuras y desventuras.
Lo que sí he hecho ha sido recapitulación de lo acontecido en el año que ha pasado y de entre el enmarañamiento de emociones que me ha suscitado el 2008, saco una y principal (además de obvia): el amor que siento por mi hijo y otra secundaria pero también importante: el conocimiento que estoy obteniendo de la vida y de los seres que la ocupan.
En la imagen: "Dos niños comiendo melón y uvas" de Murillo.

jueves, 1 de enero de 2009

QUERIDOS REYES MAGOS

Había una vez un niño que solo caminaba con dos zapatones de la talla 42. Con tan solo un añito metió sus pequeños pies en los zapatos de su padre... y milagrosamente se quedó erguido. Tan solo dos minutos antes podía desplazarse gateando, pero desde el instante en que sus pies sintieron la inmensidad del calzado de un adulto, empezó a dar pequeños pasos.
El niño ahora tenía seis años y jamás se había desprendido de ellos, había sido imposible quitárselos de su lado ya que, en cuanto su papá o su mamá le ponían unos de su talla, el niño volvía a gatear, pero era devolvérselos y el pequeño pisaba fuerte en el mundo.
Ya habían pasado cinco años desde que ocurrió ésto y los zapatos -aunque de buen cuero eran- se rompieron. Era Navidad y todo se auguraba triste y catastrófico:
- "¿Qué haremos ahora?" - se preguntaban desesperados los padres del niño.
- "¿Cómo le explicaremos ésto a su profesora? Jamás será capaz de caminar sin sus zapatos grandes".
Hasta le escribieron una carta a los Reyes Magos para que solucionasen el conflicto.
El día 6 de enero todos se levantaron ansiosos, los padres fueron corriendo hasta el árbol de Navidad y el pequeño, fue gateando. Abrieron los regalos con gran rapidez uno a uno hasta que comprobaron que NO HABÍAN TRAÍDO UNOS ZAPATOS NUEVOS DE LA TALLA 42.
- "¿Qué haremos ahora?" - se preguntaban desesperados los padres del niño.
- "¿Cómo le explicaremos ésto a su profesora? Jamás será capaz de caminar sin sus zapatos grandes".
Y en medio del caos, algo pasó, el niño se puso en pie y empezó de nuevo a caminar, esta vez descalzo.
-"¡Oh! ¡un milagro! ¿qué ha ocurrido?" - exclamaron sus padres boquiabiertos.
Nunca lo supieron y nunca se dieron cuenta que dentro de una cajita abierta por el niño, entre el papel de regalo arrugado, había un pequeño escrito en pluma de oca y tinta china que decía así: CONFIANZA.