miércoles, 5 de diciembre de 2012

El cuento de los pies

Y decidí ponerme chanclas

y frente a mi se abrieron

caminos de lodo.

Y otros pisaron mis semidesnudos pies

maltrechos.

Así que me calcé unos zapatos,

cómodos, de piel suave y suela fina

y frente a mi se mostraron

pedregosos caminos.

Y otros aplastaron

mis empeines sin compasión.

Así que decidí hacerme

con unas grandes botas,

de vasta suela y dura piel

y frente a mi

se postraron amplias veredas

y sumisos pies descalzos

dispuestos a ser pisados,

temiendo ser aplastados.

martes, 4 de diciembre de 2012

El cuento de Popolín.

Popolín miró al cielo y del cielo colgaban mil pájaros bellos. De ellos se veían picos, alas, patas y la cola de color intenso negro. Popolín miró al mar y en el mar buceaban mil peces plateados. De ellos destelleaban agallas, escamas, boconas y burbujas con sabor a sal. Popolín miró a la tierra y por la tierra caminaban diminutas hormiguillas. De ellas se intuían antenas, cabeza, cuerpo y patitas trabajando con un hueso de cereza. Popolín quiso tocar el cielo para ser pájaro y no pudo. Quiso abarcar el mar para ser pez y tampoco pudo. Quiso llenarse los bolsillos de tierra y lo consiguió. Cuando llegó a casa le dijo contento a su mamá: - "¡Mira mamá!¡tierra!, ¡soy tierra!" Y la mamá, viendo caer a puñados la arena sobre el limpio suelo, le contestó amorosa: -"¡Anda Popolín, tira eso a la basura y vete a duchar que estás muy sucio!" Y de golpe y porrazo Popolín se convirtió en ser humano sin pretenderlo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Mamá Pouch y mamá Mei Tai

Mi hija y yo empezamos a tener opiniones parecidas: a ninguna de las dos nos gusta usar el carrito o cochecito y cacharrito de los demonios... Es un trastorrio que no sirve para mucho en las ciudades, con tanta gente y tanto bache, es bastante complicado caminar de forma ágil y fluída por las calles y mucho menos para los pueblos, al menos para los pueblos como en el que yo vivo en el que las aceras son estrechas, el reborde no está adaptado y las farolas se sitúan justo dentro del recorrido del peatón ¡un desastre! La mayoría de las veces tenemos que ir por la carretera, con el riesgo que ésto conlleva.
Así que, al igual que me ocurrió con mi hijo, he desistido a llevarlo y empiezo a sucumbir a mi método personal para portarla que es una simple pashmina.
La verdad es que con el primer hijo, me iba fenomenal mi propio invento, pero según vas leyendo, te das cuenta de que debes SABER portar al bebé para que no haya ningún riesgo en su salud. Una mala postura, puede conllevar problemas de espalda, articulaciones, pelvis... efectos negativos que evidentemente no quiero provocar.
De modo, que he estado echando una ojeada por internet y de todas las posibilidades de porte, me quedo con estas dos:
El Pouch y el Mei Tai.
El Pouch es una bandolera que colocada de una forma específica simula un gran bolsillo en el que metes al bebé, en función de su edad, varía la postura.
Os dejo un enlace en el que podéis ver qué es un pouch y cómo se coloca al bebé :)

Y el Mei Tai es básicamente una mochila de origen asíatico. Me ha encandilado y durante la próxima semana me haré con una tela para hacerla... la nena ya tiene tres meses y dentro de nada podré llevarla así. Os dejo el enlace también de cómo se confecciona.


Ya os contaré la experiencia y prometo colgar fotos!!

Por cierto, para los papás y mamás recientes y no tanto... ¿qué sistema usais o usásteis vosotros?

sábado, 4 de agosto de 2012

Bruma

Hoy he perdido el sueño a eso de las cuatro de la mañana. Estuve dormitando en el sofá junto con mis dos pequeñajos hasta muy entrada la noche y tras despertarme, todos nos fuimos a la cama.
Pero se me fueron las ganas de dormir.
La madrugada ha sido una gran confidente a lo largo de mis años de juventud: me recuerdo escribiendo los más sentidos fragmentos de mi vida a esas horas, o estudiando con la radio de fondo. Ahora, es difícil no aprovechar la noche para dormir, al día siguiente he de estar lo suficientemente despejada como para atender a mis pequeñajos y estar al 100% de mis capacidades para disfrutarles sin tener mala cara.
Sinceramente, necesitaba una madrugada como ésta. He estado sola en casa, con los niños adormilados dejando un cómodo espacio entre mis obligaciones y mi persona y mil pensamientos para poner en orden.
Y he de concluir, que siento que en todo este tiempo pasado, una densa bruma ha ocupado mi cerebro tanto, que ha obnubilado mis ojos.
Quiero ponerle fin al cuentacuentos de mi cabeza al que solo se le ocurren las más tristes historias con las que llorar compungidamente. A veces, en un pequeño atisbo de lucidez, siento que la pena se diluye y que retomo la fuerza que antaño me movilizaba, pero cuando vuelvo al sueño y despierto, noto que lo que queda es el miedo:
Miedo a lo efímero de la vida y terror al no saber cuánto de efímero va a ser la mía o la de los que amo, miedo al dolor, miedo al futuro incierto.
Sin embargo, hoy y contra todo pronóstico, la fuerza ha regresado y se ha quedado junto a mi almohada hasta caer rendida contra ella y también la he visto al abrir los ojos mientras amanecía ya. No sé cuánto se dignará a permanecer a mi lado, pero mientras esté, mientras me de la mano y me haga apretar los dientes con coraje, aprovecharé el día sin preguntarle cuándo se irá y sin lanzarle súplicas al mañana.
Hoy la bruma espesa ha dejado algo de paso a la cordura y estoy deseosa de ponerme en marcha.

sábado, 7 de julio de 2012

De cada día.

"Cada día q comienza es una nueva oportunidad para disfrutar de la vida". Ésto es lo que escribí hace unos días en una red social... "Tal vez la última. No es como para darle vueltas o amargarse con ello, pero si para tenerlo presente en el fondo", fue lo que me contestó una buena amiga. Y tiene toda la razón. No es para estar siempre con la idea de lo efímera que es la vida como un yugo pesado, pero sí es como para tenerlo en cuenta y usarlo para entender que cada minuto es un regalo.