Queridos Padres Magos:
Por circunstancias, este año que ya ha pasado, he ido aprendiendo a vivir el día a día sin pensar en nada más. He sabido disfrutar del presente, dar carpetazo al pasado y no esperar nada a cambio del futuro. De repente, sin necesidad de operación alguna, han desaparecido todas las dioptrías de mis ojos, sí, ésas que no me dejaban ver con claridad, ésas que buscaban lejos, lejos para encontrar la "verdadera" felicidad, ésas que creían que me podría esperar algo mejor, cuando lo mejor ya lo tenía a mi alrededor.
Este año me habéis dicho que no va a ver demasiados regalos porque la "cosa" está "mú achuchá" y por eso quiero escribiros esta carta.
Os escribo pues, para deciros que mis regalos de Reyes Magos sois vosotros, que no necesito nada más. Que gracias a vosotros estoy donde estoy y que soy lo que soy en parte a lo que me habéis ido dando a lo largo de toda mi existencia, existencia que habéis compartido conmigo desde el minuto 1, claro, que para eso sois mis padres.
No os quiero agasajar con linsonjas, ni tampoco endulzar simplemente vuestros oídos. De ambas partes es sabido que no siempre hemos estado de acuerdo, que alguna que otra vez ha habido roces, que habéis tenido que padecer mi adolescencia reivindicativa y rebelde y yo por mi parte, he de reconocer, que, ejem, ejem, un poco de aquella manera también habéis sido ¿no?, ¡qué le vamos a hacer! nadie es perfecto (afortunadamente).
Es vuestra compañía la que me regaláis cada día y no pido ni quiero nada más. Me habéis dado unas raíces, un hogar, una familia a la que pertenecer con un hermano mayor con instinto de "mamá gallina" por lo protector que es con los suyos.
No os puedo pedir nada porque con vosotros tengo todo lo que pudiera necesitar. Así que, aún sabiendo de nuestras diferencias, aún sabiendo de nuestros defectillos ... sé que ya me habéis dado todo lo que estaba en vuestra mano.
Nos vemos esta tarde, donde siempre (el Roscón ya lo pongo yo)
Las cavilaciones de una ciudadana común... que a veces camina con firmeza y otras veces dudando.
sábado, 5 de enero de 2013
lunes, 24 de diciembre de 2012
Noche de Paz
En fechas así, es inevitable hacer recuento del año que está a punto de finalizar.
Me recuerdo por estas fechas, el año pasado, en familia y recuerdo que al besar a todos los que me rodeaban, tras las campanadas, me sentí profundamente agradecida por tenerles en mi vida y tenerles sanos y casi siempre felices. Era un año el 2012 que prometía grandes momentos, entre ellos el nacimiento de mi hija.
Me gustan los números pares y quizá sea una tontería, pero estaba deseando iniciar el camino.
Como año, el 2012, la verdad, no puedo decir que haya sido el mejor. Hemos tenido que encajar golpes fuertes y lo cierto, es que mi familia no está pasando por sus mejores momentos.
Eso sí, me quedo con que mi niña preciosa, nació sana y sigue creciendo feliz. Ése ha sido mi gran regalo en este año, ése y por supuesto tener la oportunidad de seguir viendo a mi alrededor la gente a la que quiero.
Siguiendo con mi sinceridad, he de decir que efectivamente, no tengo derecho a sentirme desdichada, tengo dos hijos a los que adoro, mi vida, mi trabajo... no me siento con derecho a hundirme... Pero, sé que este año 2013 se las promete bien duro, sigue la lucha por la salud y por la economía que asfixia a los de mi alrededor.
Habrá que seguir siendo fuerte y no perder de vista el horizonte, mientras pisamos firmemente el suelo.
Os deseo de corazón, que podáis exprimir cada día de vuestras vidas (y por qué no, hoy, también).
Felices Fiestas y Felices momentos.
Me recuerdo por estas fechas, el año pasado, en familia y recuerdo que al besar a todos los que me rodeaban, tras las campanadas, me sentí profundamente agradecida por tenerles en mi vida y tenerles sanos y casi siempre felices. Era un año el 2012 que prometía grandes momentos, entre ellos el nacimiento de mi hija.
Me gustan los números pares y quizá sea una tontería, pero estaba deseando iniciar el camino.
Como año, el 2012, la verdad, no puedo decir que haya sido el mejor. Hemos tenido que encajar golpes fuertes y lo cierto, es que mi familia no está pasando por sus mejores momentos.
Eso sí, me quedo con que mi niña preciosa, nació sana y sigue creciendo feliz. Ése ha sido mi gran regalo en este año, ése y por supuesto tener la oportunidad de seguir viendo a mi alrededor la gente a la que quiero.
Siguiendo con mi sinceridad, he de decir que efectivamente, no tengo derecho a sentirme desdichada, tengo dos hijos a los que adoro, mi vida, mi trabajo... no me siento con derecho a hundirme... Pero, sé que este año 2013 se las promete bien duro, sigue la lucha por la salud y por la economía que asfixia a los de mi alrededor.
Habrá que seguir siendo fuerte y no perder de vista el horizonte, mientras pisamos firmemente el suelo.
Os deseo de corazón, que podáis exprimir cada día de vuestras vidas (y por qué no, hoy, también).
Felices Fiestas y Felices momentos.
viernes, 14 de diciembre de 2012
¡¡¡Que quiero darle tetaaaaaaa!!!
Sí, no estáis equivocados. La entrada de este post es un grito, una súplica, una reivindicación a mi derecho de darle la teta a mi hija.
Ella, hace 6 meses el domingo. No sé si os lo he contado, pero ya me he incorporado al trabajo después de la baja por maternidad, a la que le he sumado las vacaciones de verano y los 15 días que me corresponden por "lactancia materna".En la revisión de los 5 meses, la pediatra me recomendó ir introduciendo cereales sin gluten, puré de patata y zanahoria, además de un zumito de naranja natural para evitar el extreñimiento que suele ser producto de una dieta tan astringente. La recomendación vino a colación de mi comentario sobre mi inminente incorporación al mundo laboral.
Ella me preguntó si se alimentaba solo de mi leche, a lo que yo afirmé. De modo que ambas acordamos que para que la niña no pasase de golpe y porrazo del pecho al biberón, iría introduciendo paulatinamente ciertos cambios. Y así hice, empecé a sacarme la leche para hacer con ella la mezcla con los cereales y fuí acostumbrándola a comer con cuchara el puré.
De este modo, cuando la dejé al cuidado de otros, la niña estaba acostumbrada a su nueva forma de alimentación.
Como muchas madres recientes sabéis, dejar a tu bebé de 5 meses para empezar a trabajar fuera de casa, es bastante traumático. Yo pasé (estoy pasando) por todas las fases del conflicto de separación. Y es que, necesito estar con ella y necesito seguir dándole el pecho siempre que ella quiera y me lo pida. A ella y a mi nos reconforta estar juntas.
Me alivia saber que ella está tranquila las horas en las que no está conmigo, no llora ni se muestra irritada por nada, así que supongo que no echa de menos el pecho ni lo necesita para calmarse ni para buscar afecto, cobijo ni compañía de mamá. Es un regalo saber que está bien y que el proceso de separación lo lleva con total normalidad.
En esas horas que no estamos juntas, yo me saco la leche, de forma que pueda seguir alimentándose de ella a través de las oportunas tomas de cereales mañana y noche.
A pesar de que me saco la leche bastante a menudo, he notado como va reduciéndose la cantidad de leche que me extraigo, tanto que a veces me las veo y me las deseo para tener cantidades suficientes para las tomas de la noche. Me cuesta tener un remanente de leche congelada y siempre voy al día con las reservas.
De modo que más de una vez, cuando he compartido mi pesar con la gente de mi entorno más cercano, me han recomendado empezar a comprar leche artificial:
- "Pues vas a tener que comprarte un bote de leche, por si acaso".
- "No sé por qué te empeñas en seguir dándole tu leche, qué ganas de pasarlo mal"
Estos y otros muchos comentarios martillean mi cabeza y hacen que me irrite profundamente. Y es que, necesito darle el pecho a mi hija. Quiero prolongar todo lo que pueda la lactancia, nos gusta a ambas sentarnos y compartir ese momento, ella me busca y eso me encanta.
Por las noches, mientras dormimos, ella se acerca a mi y empieza a "hociquear", buscando mi pecho. Es una sensación maravillosa, acurrucarla en mi costado y dormirnos las dos plácidamente mientras se alimenta.
Lo cierto es que poco a poco su sueño nocturno es más constante y casi no me busca, ésto y todo lo que os he contado antes, está provocando una progresiva disminución del volumen de leche que genero. Y me da pena, porque no quiero que me pase lo mismo que me ocurrió con su hermano, que a los 6 meses, dejó de amamantarse.
Lo pienso y me da rabia que no sea fácil ni natural poder darle el pecho a tu propio hijo. El ritmo de trabajo, la prematura incorporación tras el parto, los familiares, ciertos amigos... son variables que ponen baches en este maravilloso camino de la lactancia.
Y a veces siento que es más una lucha que la forma natural de criar a tu prole. No lo entiendo, de verdad, no entiendo que sea real este modo de vida que hemos creado, que hayamos ido aceptando este tipo de sociedad, estas normas establecidas y leyes aprobadas que van contra natura, que hayamos ido racionalizando una forma de "estar en el mundo" tan poco fluida y tan contra corriente de los más pequeños, de las generaciones futuras.
Pero la rueda sigue y sigue girando y ¡ay! del pobre que le de por bajarse un rato de ella, aunque solo sea para reflexionar.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Mi padre me mima
Todas las mañanas, de lunes a viernes y si el tratamiento para la quimio se lo permite, baja tempranito de casa para esperarme.
Hay días que ni puede con su alma y aún así, le veo en la puerta del edificio, mirando a los lados con una bolsa en su mano.
Así, cada mañana, bajo del coche, abro la puerta y él coge en brazos a su nieta y a cambio me da la bolsa.
Sube las escaleras hasta el tercero, con mi niña en brazos y yo me voy a trabajar. Al llegar la hora de comer, abro la bolsa que mi padre me ha dado y veo que me ha preparado una comida deliciosa, que muchas veces, aún está caliente: "No cocines, me dice, que yo te preparo algo de comer y así no tienes que estar pendiente de eso" - me dijo hace poco. Y ¡vaya que se encarga él de la parte culinaria!:algo para picar a media mañana, 1º y 2º plato, postre y los cubiertos enrolladitos en una servilleta, no me imagino mejor menú ni en los restaurantes más lujosos de Madrid, ni preparados por mejor chef que él.
Por la tarde, cuando recojo a la nena, ahí está, sentada sobre él, plácida, acompañándose mutuamente.
-"Mira a ver si quieres algo de merendar"- me dice cuando llego... ó
- "Ahí tienes unas natillas", o bien...
- "Dile al niño que se coja unos mazapanes que he comprado que sé que le gustan"...
Y así cada día de cada semana, sintiéndome cuidada por alguien tan generoso como él.
¿Es o no es para decir que "mi papá me mima"?
Hay días que ni puede con su alma y aún así, le veo en la puerta del edificio, mirando a los lados con una bolsa en su mano.
Así, cada mañana, bajo del coche, abro la puerta y él coge en brazos a su nieta y a cambio me da la bolsa.
Sube las escaleras hasta el tercero, con mi niña en brazos y yo me voy a trabajar. Al llegar la hora de comer, abro la bolsa que mi padre me ha dado y veo que me ha preparado una comida deliciosa, que muchas veces, aún está caliente: "No cocines, me dice, que yo te preparo algo de comer y así no tienes que estar pendiente de eso" - me dijo hace poco. Y ¡vaya que se encarga él de la parte culinaria!:algo para picar a media mañana, 1º y 2º plato, postre y los cubiertos enrolladitos en una servilleta, no me imagino mejor menú ni en los restaurantes más lujosos de Madrid, ni preparados por mejor chef que él.
Por la tarde, cuando recojo a la nena, ahí está, sentada sobre él, plácida, acompañándose mutuamente.
-"Mira a ver si quieres algo de merendar"- me dice cuando llego... ó
- "Ahí tienes unas natillas", o bien...
- "Dile al niño que se coja unos mazapanes que he comprado que sé que le gustan"...
Y así cada día de cada semana, sintiéndome cuidada por alguien tan generoso como él.
¿Es o no es para decir que "mi papá me mima"?
lunes, 10 de diciembre de 2012
Entre dos puntos
La vida es aquello
que queda reflejado
en tus pupilas.
Y el encuentro
tuyo y mío.
O de dos
cuerpos desesperados.
Entretejiendo las pieles.
La vida es aquello
que queda pegado
al carmín
de tus labios.
Y el desencuentro
entre una lágrima
y el esbozo
de una sonrisa.
que queda reflejado
en tus pupilas.
Y el encuentro
tuyo y mío.
O de dos
cuerpos desesperados.
Entretejiendo las pieles.
La vida es aquello
que queda pegado
al carmín
de tus labios.
Y el desencuentro
entre una lágrima
y el esbozo
de una sonrisa.
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