Me quedan pocos sorbos que darle a estas vacaciones y al echar la vista atrás me quedo con las imágenes, con la sal del mar, con los días de lluvia en agosto, con los anocheceres a ras de agua, con las siestas escuchando el cantar de las chicharras.
Y mientras voy organizando el regreso al mundanal ruido, se mantiene en mi retina el contraste de colores del verde palmera y el azul cielo asomando entre las nubes del atardecer.
Me pertenecen los fragmentos de un todo que siempre se disfruta porque es el que rompe la rutina del invierno.
Me quedo con el tiempo, que se ha prestado a ir más despacio para saborearlo sobre la tumbona de la playa, con las pausas sin prisas, con las duchas frías y los baños eternos.
Me quedo con ese poquito de sombra a mediodía, con el azotar de las olas y con la barca esperando al pescador.
Me quedo con los últimos momentos y también con los primeros.
2 comentarios:
Disfruta del recuerdo.
Un supersaludo
Ay!! sí, siempre nos quedará el recuerdo verdad??
Un beso grande.
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