martes 21 de febrero de 2012

Dieta para una embarazada.

Jueves, 16 de febrero de 2012, 17.15 horas. Lugar: Ambulatorio. Especialidad a visitar: Tocoginecología.
Quien espera desespera: y es que ha pasado una hora y cuarto desde que tenía cita. Sale la enfermera y llama a tres personas, yo soy la tercera afortunada (me hago pis cada dos por tres), el peque está ya tirándose por los suelos molestando al personal, la abuela del peque ya no puede hacer nada para contenerle... entra una... sale; entra la siguiente... también sale y ... entro (¡ya era hora!).

Resulta que "doña la tres pacientes antes que yo", se ha tirado 45 minutos en consulta y me entero ya frente a mi "SUPER GINECÓLOGA" que era SU sobrinísimo, que resulta que ha venido sin cita previa, pero que CLAAAAAAAAAAARO, ¿CÓMO NO VA A ATENDER A SU SOBRINO Y A SU MUJER DE 42 AÑOS QUE ESTÁ PREÑADA DE GEMELOS???? (sin cita previa, ¡cojon..do! Y yo apostando por la Sanidad Pública). Ea.. la especialista tiene prisa (rápido, rápido, rápido),  que va con una hora de retraso y nos está despachando a tod@s en un minuto (y estoy siendo generosa en mi apreciación). Literalmente, me arranca el historial de las manos y sin mirarme a la cara "manda" a la auxiliar que me tome la tensión y me pese; TENSIÓN: 10 / 6, por lo visto, eso está bien. PESO (no te quites nada: así con chaqueta, abrigo, botas...): 5 kg más ¿5 kg más que el mes pasado? ¿quéeeeeeeeeeee? ¿cóoooomooooo? ¿cuánndooooooo? No recuerdo haberme engullido a Moby Dick últimamente... ññññññññññffffffffffff. Y sin más dilación, me dice que me ponga a dieta, que ... en realidad no voy mal de peso porque perdí un kilo en el primer trimestre y que con los 5 kg de ahora hacen un total de 4 kg... que teniendo en cuenta ésto, voy bien de peso porque se supone que he engordado menos de 1 kilo al mes... pero claro, que con esta progresión no puedo continuar, que no puedo engordar 5 kg de golpe... patatín patatán: Su velocidad de crucero al expresarse, no me permitía dilucidar más que palabras "gorda", "peso" y "kilos". En dos segundos y de cabeza, me dijo que siguiese esta dieta:

MAÑANA: Buen vaso de leche desnatada con cacao y/o café soluble descafeinado y azúcar al gusto + dos tostas integrales con mantequilla (ojo al dato)
MEDIA MAÑANA: Dos piezas de fruta.
COMIDA: Buen plato de verduras y carne o pescado.
MERIENDA: Yogur desnatado.
CENA: Buen plato de ensalada con pescado (palabras suyas: da igual si rebozado o frito, al vapor o a la plancha)...
¿Per-do-na? si me pongo a comer todo eso, no engordaré 5 kg al mes, engordaré 50 kg. I promise!
¿Acaso no se dió cuenta de mi volumen abdominal? me ha crecido descomunalmente en este último mes!! ni siquiera me preguntó si he comido en exceso (respuesta negativa). Simplemente, he dejado de tener náuseas.
Y así me soltó por el mundo. En un minuto resolvió mis problemas de peso y aquí paz y después gloria. Snif, snif, snif.
Como soy una mami y por ende, mujer responsable, me preocupo por mi peso y por mi alimentación: No entiendo qué ha podido fallar (si es que algo ha fallado). ¿Quizá ese postre en fin de semana? ¿alguna celebración que no recuerde? ¿cambios metabólicos y hormonales? ¿el exceso de equipaje? No lo sé... quizá sí, quizá no...
Lo que tengo claro es lo que SÍ voy a hacer que es básicamente practicar algún tipo de deporte que me ayude a manterme en forma y quemar calorías sobrantes.
Y buscando, buscando, me meto en una web y en otra y otra y concluyo ésto:
Que por supuesto el ejercicio es sinónimo de salud. Y por supuestitísimo, que mantenerse en forma siempre ha sido importante y que es más importante aún durante el embarazo ya que el ejercicio moderado ayuda a fortalecer los músculos que usaré en el parto como los del abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda.

También el ejercicio durante el embarazo me ayudará a ganar menos peso y cuando finalmente tenga a mi nenita, volveré al peso que tenía antes de quedar embarazada en mucho menos tiempo del que me tomaría si no hubiese hecho nada durante los nueve meses.

¿Y qué ejercicios son esos que nos ayudan tanto?

Pues aquéllos que he practicado antes de quedar embarazada siempre que no sean extremos o tenga riesgos de caídas, aumento exagerado del ritmo cardiaco o disminuyan el riego sanguíneo al útero (abdominales, por ejemplo)... o tenga un embarazo del riesgo (no es el caso).
Yo me decanto por el pilates o la natación (o ambos).
En el pilates, tengo en mente algún que otro gimnasio que ofrece un tipo de programas solo para embarazadas en los que aprovechan los beneficios de esta técnica y además facilitan herramientas para fortalecer aquellas zonas que más sufren durante el embarazo y el parto.
Con la natación, o bien iré por libre, o también preguntaré en alguna pisci de la zona... a ver si "pesco" algún cursito de natación para premamás.
Estoy segura que todo ésto me ayudará a sentir mejor ¡viva el deporte! y así no tendré que recurrir a la "dieta" hipercalórica (digo bien, hiper) que me propone mi "SÚPER GINECÓLOGA".

¿Qué otros ejercicios o propuestas tenéis vosotr@s? admito las reales e imaginarias... ah! y la dieta del cucurucho, ya la practico (así que no me vale) jejeje.

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lunes 6 de febrero de 2012

ES NIÑA !¡

... Y prometo no generar demasiadas diferencias en cuanto a género... aunque tampoco seré como esos padres que ocultan el sexo de sus hijos para no crear ninguna predisposición por este tema en cuanto a su comportamiento.
¡Es niña! - esto es lo primero que he dicho al llegar al trabajo.
¡Qué bien! - ahora ya podrás empezar a mirarle vestiditos... y comprarle toooooodo rosa.
¡Rosa??, ¿vestiditos??!- he pensado.
Uf! me temo que yo nunca he sido ese tipo de "niña". Yo he sido más bien tirando a brutota... y no en sentido despectivo... brutota comparándome con otros "niños". Siempre me ha gustado jugar a lo "bestia". Me recuerdo en la Finca de mi abuela tirándome entre la "cebada", lanzándome a la "alberca" sin saber apenas nadar, cogiendo a los gatillos que se me lanzaban cual tigres hambrientos, soltando a los perros porque me daba pena verles atados, metiéndole la mano en la boca a los becerros y cogiendo huevos mientras espantaba a las gallinas y a la edad de 4 añitos, con las manos cortadas de tanto meterlas en el frío y callos en los pies por andar descalza por ese camino manchego de la Finca ... vaya! bastante asilvestrada.
Nunca me gustó hacer corrillo en el patio del colegio para hablar de la Música de los 40 Principales y de lo bueno que estaba David Sumers, ni tampoco estaba al día de moda, ni peinados... Y aunque de verdad intentaba integrarme al máximo, me aburría tremendamente y me perdía en estas conversaciones de mis compañeras, conversaciones para mi anodinas que se iban diluyendo en el recreo mientras mi mente se escapaba hacia otros lugares en los que yo aprendía a montar a la Yegüa que tenía mi tío en la Finca, con nombre Sultana y con la que finalmente troté aprendiendo a montar a pelo mientras ella pastaba tranquilamente entre las alpacas.
Me he sentido más cómoda con mis primos y mi hermano y sus amigos que con el resto de mis congéneres féminas... no sé por qué y tampoco le busco una explicación.
Con mi hijo es prácticamente lo mismo que con mi hermano: nos entendemos, simplemente. Mi peque y yo nos llevamos bien, somos como el guante a la mano. Me gusta su conversación, sus reacciones, sus juegos, sus inquietudes... muchas veces, cuando se le rompe algún juguete, acude a mi para que se lo arregle... incluso a su padre, alguna vez que se la he roto algo le ha dicho "dáselo a mamá, que ella sabe arreglarlo"...
Y os parecerá una tontería, pero sin querer caer en "rollitos" machistas y feministas, el hecho de saber que voy a tener una "nenita" hace que me sienta en cierto modo insegura.
¿Seré un buen modelo para ella?
Espero que sí... y espero que esta "tontería" que me entró en el cuerpo se disipe tan pronto como mis hormonas se centren un poco.

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jueves 19 de enero de 2012

TRABAJO, TRA BAJO, TRAB arrrrgggjjjjj oh...

El trabajo dignifica, ¡es así!  ¡yo no soy quien vaya a decir lo contrario!... sobre todo en estos tiempos que corren.

... Una vez solventado el posible error de entendimiento y siendo del todo conscientes de que trabajar hoy en día es un lujo (sea donde sea que estén tus huesos)... tengo que ser sincera y decir que ... estoy cansada de los sistemas de dirección piramidal :( y tener que lidiar con gente que prospera en sus puestos porque ponen buena cara a cambio de un par de "cafés" al día. No puedo. No sirvo. Y así me va... Soy incapaz de "promocionarme" siendo una fachada falsa de halagos al jefe. No sirvo para impulsarme gracias a una estupenda e hipócrita campaña de marketing. Mi perfil es el que es: trabajadora, humilde, tímida, constante, implicada, incluso dando más de lo que me dan... si me apuras ¡un chollito! peeeero ... ¡que no! que no me sale eso de "crecer" a base de hacer la "rosca" al de arriba o pisotear al de al lado y/o "voceando" a los cuatro vientos mis logros, mis golpes de ingenio y solvencia.
Me gusta la sencillez y me gusta que valoren mis méritos por mi trabajo real, por mis prestaciones a la empresa y beneficios obtenidos ... no por el peloteo en un juego sin pelota.
Frustrada por hacer el trabajo en la sombra, por servir de "parcheadora" cuando los "marrones" asoman por la puerta, por ser buena compañera e intentar no tener dobleces... por poner las cartas sobre la mesa mientras los demás conservan su "as" en la manga.
Comprobando que la mejor manera de seguir adelante, es haciéndote la tonta, fingir que no te das cuenta de ser la persona más barata del lugar.

Intentando aprender a tocar la pandereta al compás de la chirigota y hasta ponerte la peineta por montera para perderte en una cortina de humo...

Quizá no encuentre nunca el consuelo... quizá sí ... porque tengo la ligera sospecha de que no soy la única "rara" que circula por el mundo laboral pretendiendo ganarse el pan de forma honesta, siendo simplemente una pieza rentable dentro de una empresa que pasa olímpicamente de los buenos trabajadores mientras enfoca su "ojo de Saurón" hacia los empleadillos con complejo de rémora que se blanquean cada mañana la sonrisa para caer mejor que nadie (mientras planifican cómo escribirán el siguiente guión para su película).
Pero "shhhhh", que quede entre nosotros, porque ya os lo he dicho: yo... no me entero de nada :)

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martes 10 de enero de 2012

Seres sociales

Esta mañana, hablando con una compañera me comentaba lo difícil que le parecía compaginar el cuidado de los hijos con la vida laboral... ella no es madre pero está viviendo de cerca la crianza de su sobrina. ¡Cuánta razón en sus palabras! Me decía cómo toda una familia al completo (abuelos, tíos de la nena y por supuesto los propios padres de la pequeña) tenían que reorganizarse sus tiempos para poder hacer frente del cuidado del bebé: visitas al pediatra, comidas, horas de sueño, cambios de pañal, baños... y vuelta a empezar.
Lo cierto es que cuando alguien se plantea tener descendencia, tiene que cuestionarse muchas cosas entre ellas el tema de sus rutinas habituales ya que en el futuro, el bebé pondrá patas arriba tus tiempos. Mientras la mamá está de baja por maternidad (y también el papá en esos escasos días de "permiso por paternidad") la pareja puede "medio" organizarse sin tener que tirar tanto de los familiares más cercanos... pero cuando hay que incorporarse al trabajo tras los 4 meses de crianza intensiva todo cambia.
Ya hemos hablado mil veces de la dificultad de conciliar vida familiar y laboral ... pero una cosa es hablarlo y otra vivirlo de primera mano.
En mi caso, mis padres se ofrecen siempre encantados a echar una mano. Siempre intento no abusar y no delegar en ellos el cuidado de mi hijo, pero siempre siento que a pesar de mis intentos, acabo apoyándome en ellos en muchas ocasiones. Por horario son ellos quienes recogen al peque del cole y le dan de merendar. Cuando enferma, le cuidan los días en los que debe guardar reposo. Y desde luego, en el futuro, cuando nazca su hermanit@, los días en los que estemos en el hospital...
Y me siento profundamente afortunada por tenerles y por sentir que ellos son felices con su nieto, que no lo sienten un lastre o una carga pesada u obligada.
Sé que como yo hay muchas familias que se apoyan en sus padres para poder organizarse para crear un clima afectivo y adecuado para los niños.
En realidad, si revisamos nuestra pre-historia, los humanos nos hemos organizado en grupos que han sido los que nos han posibilitado nuestra supervivencia. Vivir dentro de una comunidad estructurada permitía el desarrollo de la misma.
Yo recuerdo cómo mi propia madre nos dejaba alguna tarde en casa de la vecina o la vecina nos dejaba a sus hijos para poder hacer alguna gestión.
Ahora hemos perdido quizá esa cercanía fuera de los propios familiares y quizá ese desapego social nos dificulta en parte la crianza de nuestra prole.
Yo en mi caso, solo "acudo" a mis padres como primera opción... pero no estaría nada mal poder volver a nuestros orígenes ¿no creéis?
Por cierto, os dejo una foto del triponcete de 16 semanas de gestación... ¡y el tiempo sigue pasando!

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jueves 15 de diciembre de 2011

... Y ¡aquí está! (12 semanillas)

¿No es increíble?
A mí aún me sigue pareciendo un auténtico milagro.

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