lunes, 29 de agosto de 2011

Un hijo como reafirmación de la pareja

Según una concepción sistémica de la familia ésta se concibe como un sistema que atraviesa una serie de fases más o menos acordes a su ciclo vital (emparejamiento; procreación; adolescencia, maduración y emancipación de los hijos etc).

Esta concepción aporta la idea de que los hijos (en las parejas que deciden tenerlos) son una forma de reafirmar el contrato adquirido por ambas partes al inicio de la relación. Los hijos son pues el fruto de un acuerdo entre la pareja como señal de que quieren seguir estando juntos.

Por lo visto, el hecho de plantearse procrear, según este enfoque, es una forma de renovar durante un tiempo más ese compromiso dentro del ciclo vital que corresponde a la procreación.

Ya os he contado otras veces que en mi caso particular he sentido puntualmente la "llamada de la naturaleza" y que ha sido en esos momentos cuando más brutal se ha mostrado en mi la necesidad de quedarme embarazada. Jamás hubiese imaginado que además hay implicado una necesidad de reafirmar el compromiso que tengo con mi pareja... para mi siempre ha sido más una llamada "biológica", he sentido que mi cuerpo deseaba volver a tener esa experiencia física del embarazo, quizá lo más parecido al "celo" de las hembras mamíferas. Pero igual, ahora que lo pienso, plantearse tener un hijo o más, debe ser producto de ambas cosas o incluso puede que haya más variables que afecten. Lo mismo que para no tenerlo(S).

¿Vosotr@s qué pensáis?

5 comentarios:

Holiday dijo...

En la última revisión de gine antes de quedarme embarazada tenía ciertos síntomas no habituales que le comenté a mi doctora...me contestó "te está pidiendo el cuerpo un hijo a gritos"....
Luego vino nuestra enana pero en ningún momento sentí algo parecido a ese celo que comentas,la verdad es que como embarazo no fué una experiencia bonita,más bien fué de vértigo absoluto los 9 meses precisamente acojonada por lo que significaba a nivel de pareja-com promiso.
Pero resulta curioso, lo que describes de la necesidad de procrear,sentir la criatura,etc,etc...eso lo sentí después,cuando he tratado de tener un segundo hijo.

Ciudadana C dijo...

:) Sé de lo que me hablas... quizá yo ahora sopeso más las consecuencias de tener otro hijo y quizá por esto mismo me hecho atrás cada vez que medio me lo planteo. Pero en su momento, cuando me quedé embarazada de mi peque fue tan poco meditado, tan embarcarse en la aventura casi sin pensárselo, que lo viví intensamente, sin miedos y valorando el día a día. Puede que por eso, en el aspecto más "físico" del embarazo conserve tan buen recuerdo. Pero la experiencia psicológica, por otra parte, tiene un gran peso en tomar la decisión de ir a por el segundo. Criar a un hijo es una carrera de fondo en la que a veces te quedas sin resuello. Te entiendo perfectamente.

Chelo dijo...

Nunca me había planteado relacionar la necesidad de tener un hijo con la necesidad de mantener el compromiso con tu pareja... hay muchas madres solteras que sin tener pareja desean con toda el alma un hijo... no se, no me cuadra mucho, aunque yo puedo hablar por mi y lo que veo a mi alrededor y poco más. Cuando he visto parejas que han buscado hijos para arreglar un problema de pareja siempre he pensado que era un error.
Una pregunta abierta, de las parejas separadas/divorciadas que conocéis ¿Cuántas tienen hijos en común y cuantas no?

Ciudadana C dijo...

Bueno Chelo, tienes razón en que tener hijos no tiene por qué ser producto de la reafirmación de la pareja, sobre todo en aquellas personas que han decidido tener un hijo sin tener pareja, claro o en aquéllas que tienen un hijo intentando que éste sea el aglutinante o la solución a una relación rota... pero en el caso de las parejas que no están al borde de la ruptura... ¿no crees que sí pueden plantearse la maternidad / paternidad como un etapa más de su ciclo vital??

Superwoman dijo...

Menos mal que te encuentro aquí, justo antes de ingresarme tu blog aparecía como desaparecido y me llevé un susto...

En cuanto a lo que cuentas, en mi caso la decisión de tener los hijos ha sido algo como muy meditado y racional y creo que todo lo contrario, que tengo que tener la seguridad de que la pareja va bien a las espaldas... Siempre me acuerdo de algo que leí o escuché antes de tener a los supernenes: un bebé es una granada de mano arrojada contra la estabilidad de la pareja... Lo borda.
Un supersaludo