viernes, 7 de agosto de 2009

No estoy de vacaciones... aunque lo parezca.

Precisamente todo lo contrario. Lejos de tener esa pausa que tanto apetece en veranito, cuando los cuerpos se atocinan bajo el sol español... aquí estoy trabajando el doble porque es temporada alta y porque mi jefe entre viajes de negocios y vacaciones me ha dejado al mando del timón.
Sencillamente, he tenido momentos de locura y de no dar abasto, con el culo cuadrado de no levantarme de la silla en siete horas y la garganta al borde del colapso de tanto hablar en inglés y tanto aire acondicionado.
Por otra parte, mi familia está de vacaciones... es lo que tiene ser profe y alumno que desde julio te dan vía libre en los quehaceres cotidianos. Así que, cuando vuelvo de trabajar me encuentro con el papá y el hijo deseando hacer cosas divertidas y por otra parte agotadoras.
Sí, sí, aguantando de puro milagro estoy, que entre unos eventos y otros, me tiro en pie desde las siete de la mañana hasta la una de la madrugada...
Dentro de poco (bueno no tan poco) tendré 15 días que aprovecharé para ver un poquiño de Galicia y otro poco de la Mancha. Entonces sí podré frenar y relajarme.
De momento, sigo mi vida, eso sí, con cierto sufrimiento, que estoy a dieta y me subo todos los días en la bicicleta que me lleva y me trae del trabajo. Eso son aproximadamente 6 kilómetros al día y aún más calorías si contamos con que estoy sobreviviendo a base de barritas saciantes.
Cada día que paso hambre me acuerdo de la madre que me... sobrealimentó en su momento. Pero en fin, que eso es agua pasada.
Por otra parte, el peque, mejor dicho el pequeño tirano que ha poseído a mi angelical niño, está siendo controlado con paciencia, amor y muuuucho diálogo. Me da a mi que Pequeño Tirano es un espíritu que se adueña de los dóciles niños cuando terminan el cole y tienen el privilegio de pasar con sus padres las 24 horas del día... oigo quejas de padres cercanos a mi y al contarme sus experiencias me resultan tremendamente familiares...
El peque-monster intenta adueñarse de la paz de nuestro hogar con frases como:
- "Mamaaaaaaaaaaaáaaa, tengo SEEEEEEED, traeme AGUAAAAAA AHOOOORA MISMO".
- "No quiero comer, no quiero dormiiiiiir, quiero ver la teleeee AHORA MISMOOOOO".
A mi, sinceramente se me abren las carnes al ver como mi dulce hijo se convierte en un pequeño déspota por momentos. Pero, lo que antes hubiese sido para mi un motivo de convocar un gabinete de crisis, ahora es un motivo para llenarme de paciencia y entender que para él es una etapa, o es un periodo de adaptación o lo que sea... el caso es que intento hacerle ver que las cosas se piden con respeto... o en este caso, incluso uno mismo puede ir a por agua porque ya sabe de sobra dónde está su vaso y cómo puede llenarlo.
De hecho, este verano, tengo un propósito más firme incluso que el de adelgazar los kilillos post parto y es borrar de mi mente la idea "más vale un azote a tiempo". Esta filosofía del cachete es algo con lo que he vivido toda mi vida e incluso y me atrevo a decir que a mi peque le he dado alguna vez en el culo. Siempre he justificado esa actitud porque nunca le dí por desahogarme, sino tras haber agotado todos los recursos. Pero, he decir que he visto la luz y que al igual que a mi no me gustaría que mi jefe me diese un pescozón por haberme equivocado o por no haber hecho las cosas como a él le gustaría, a mi pequeñajo tampoco le gusta. Pegar es una falta de respeto y es un modo del todo equivocado de intentar hacer que alguien rectifique su comportamiento.
Hace años que lo sabía y hace años que me controlo, pero ahora es un auténtico propósito de hacérselo ver a quienes me rodean, sobre todo familia que tiene hijos y les dan un cachete de vez en cuando...
Por lo demás, mi vida sigue su curso, eso sí, con proyectos en mente, que ya os iré contando.

Para tod@s los que lean esto... hasta pronto.

2 comentarios:

Rose dijo...

Mi niña...cógete pronto esas vacaciones.este post destila superestrésss!!!!
Un abrazo;)

gemma.a dijo...

Ay Rosiña, q te exaba de menos. Pues la verdad es que ahora que lo leo, suena algo estresante y caótico.
En fins, se necesitan esas vacaciones, no sabes cuanto.
Besines.