domingo, 29 de agosto de 2010

Paisajes

Poco a poco noto cómo el sol se va antes a dormir y cómo de vez en cuando alguna brisa fresca se entremezcla con los sofocantes aires veraniegos.

Me quedan pocos sorbos que darle a estas vacaciones y al echar la vista atrás me quedo con las imágenes, con la sal del mar, con los días de lluvia en agosto, con los anocheceres a ras de agua, con las siestas escuchando el cantar de las chicharras.

Y mientras voy organizando el regreso al mundanal ruido, se mantiene en mi retina el contraste de colores del verde palmera y el azul cielo asomando entre las nubes del atardecer.
Me pertenecen los fragmentos de un todo que siempre se disfruta porque es el que rompe la rutina del invierno.

Sin duda me quedo con los paisajes que se han entregado a mi sin reparos, que me han ofrecido sus brazos de arena donde tumbarme y descansar, sus lenguas de agua fresca, su verde hierba y los suaves sonidos del balancear de sus ramas.

Me quedo con el tiempo, que se ha prestado a ir más despacio para saborearlo sobre la tumbona de la playa, con las pausas sin prisas, con las duchas frías y los baños eternos.

Me quedo con ese poquito de sombra a mediodía, con el azotar de las olas y con la barca esperando al pescador.

Me quedo con los últimos momentos y también con los primeros.

2 comentarios:

Superwoman dijo...

Disfruta del recuerdo.
Un supersaludo

Ciudadana Coja dijo...

Ay!! sí, siempre nos quedará el recuerdo verdad??
Un beso grande.