lunes, 9 de marzo de 2009

LA PIEZA QUE FALTA






Cuando sale a la calle un violador del que se tiene la certeza que volverá a reincidir, algo está fallando.

Las cárceles españolas son sitios donde se castiga a quien ha delinquido con la privación de su libertad pero además, deberían ser sitios donde se hiciese lo posible porque quien sale de ella pudiese reinsertarse.

Por lo general quienes están en las cárceles (no leamos los delicuentes de guante blanco) ya han sido víctimas de la sociedad que con el tiempo justo se han convertido en sus verdugos. También hay enfermos mentales como son los violadores (como el tipo que ha sido puesto en libertaden estos días). A pesar de todos los informes desfavorables se le libera del castigo de privación de libertad pero a sabiendas de que volverá a cometer un delito de violación porque sigue estando enfermo y no se ha rehabilitado. Bien, reprimidos los primeros impulsos de dejarme llevar por la rabia y que me llevarían a desearle la cadena perpetua o la pena de muerte, me pongo a pensar.

Su paso por la cárcel ha sido una pérdida de tiempo, salvo porque se ha evitado su presencia a esta nuestra sociedad durante todo este tiempo. Pero ya está fuera, ahora ¿qué? volvemos a tener el marrón encima y además él ya ha cumplido su condena. ¿Qué hacemos con los delitos sexuales?

Hay estudios que demuestran que las terapias efectivas reducen la violencia sexual en un 14%. Sin tratamiento el riesgo de reincidir es del 18%, mientras que con tratamientos eficaces con 4 a 8 años de duración se reduce al 4%.

Sin duda, los tratamientos son costosos y volvemos a lo de siempre, ¿en qué se invierte nuestro capital? ¿dónde van a parar nuestros impuestos?



3 comentarios:

Galina dijo...

¿Se sabe ya algo? :D

Superwoman dijo...

El post merece otro comentario, pero estoy como Galina... ¿sabes algo tú Gemma?

En cuanto apañe a los Supernenes te comento el tema del post también, que tiene que decir...

Un supersaludo

Superwoman dijo...

Creo que una gran parte de la capacidad de reciclarse reside en la voluntad. Es decir, las terapias, las ayudas son necesarias, pero es una condición "sine qua non" (como decimos los de ciencias) que haya voluntad de cambiar. En ese sentido me chirría que en la práctica, los beneficios penitenciarios españoles se "regalen" a personas que ni siquiera ocultan que no sienten escrúpulos por aquellos crímenes que cometieron. Creo que eso no ocurre en otros países con tradición democrática mucho más fuerte que la nuestra... En fin, que la ley que tenemos escrita podría ser buena y no necesitaríamos más; bastaría conque la aplicaramos de mejor manera, me imagino.
Un supersaludo