martes, 3 de marzo de 2009

LLUEVE LLUVIA


Las nubes negras auguran tormenta.
Así fue cómo el pavimento comenzó a embeberse de la ligera manta de agua que le brindaba el oscuro cielo de esa mañana invernal.
Las gotas de agua caían sin pudor.
Sobre el cristal recién limpio se deslizaban como lágrimas, haciendo el alma más liviana.
Sobre la fachada de aquel edificio a medio derruir, teñían el ladrillo de un naranja más oscuro.
Sobre la acera rota de adoquines aún más rotos, se acumulaba el agua formando pequeños charcos en forma de corazón.
Caía el agua por todas partes.
Sobre la recién peinada melena, también recién salida de la peluquería haciendo del alisado cabello, sinuosas ondas color trigo.
Sobre la chaqueta de ejecutivo, recién salida de la tintorería, arrugando cada humedecida parte de tela 100 % algodón.
Sobre las estrenadas botas de agua con motivos fucsias y hojas de otoño, haciendo aún más impermeable a su dueña.
Llovía en la calle.
Caían pequeñas chispas sobre las balconadas, regando los mustios rosales recién mal podados.
Y cayó el agua dulce del cielo toda la tarde.
Sobre el parque sin niños.
Sobre los niños.
Sobre las calles sin gentes.
Sobre las gentes.
Cayó una diminuta gota esférica sobre su sugerente boca, boca que besó otra boca.
Ay! Feliz gota y felices labios.
Foto: Martin Ujlaki

3 comentarios:

Rose dijo...

Totally inspirational,my deary!!!

Superwoman dijo...

Muy evocador... lástima que estoy de lluvia hasta el gorro...
Un supersaludo

LUCIA-M dijo...

Precioso!!!
Me encanta la lluvia, preciosas gotas sobre el cristal.
Te quedo precioso!
Un beso.