miércoles, 22 de octubre de 2008

JÓVENES Y DELINCUENTES

Hace poco hablaba del juez Emilio Calatayud en otro post. En una de sus numerosas conferencias, mencionaba a la policía de Granada como autora de un escrito que titulaba como: DECÁLOGO PARA CREAR UN DELINCUENTE.

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura

7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8. Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

¿Estáis de acuerdo?

4 comentarios:

Selvas dijo...

No, no estoy de acuerdo. Creo que ningún padre es perfecto pero tampoco creo que meter la pata en alguno de los aspectos que este señor comenta tenga como consecuencia crear un delincuente. A ver si me explico, me parece muy fuerte que un juez (no un psicólogo, ni un pedagogo, ni un médico) base sus argumentos para explicar como se crea un delincuente juvenil tomando como ejemplos actitudes que seguramente todos hemos tenido alguna vez, quizá no todas pero si alguna en algún momento. Por ejemplo, yo sí recojo las habitaciones de mis hijas porque la pequeña es demasiado pequeña para hacerse la cuna, por ejemplo, y la mayor no tiene tiempo de ponerse a recoger y limpiar su habitación después del cole, los deberes, los estudios, la bañera, etc. Yo sí riño a mi marido de vez en cuando en presencia de mis hijas igual que él a veces también lo hace, evidentemente no nos agredimos físicamente ni nos insultamos pero tampoco mantenemos una careta de armonía total la totalidad del día (conozco el caso de algún niño que viviendo con unos padres que guardaban siempre la compostura delante de él, al divorciarse el niño se sintió traumatizado porque no entendía qué podía haber pasado si sus padres siempre siempre siempre eran felices y se querían con locura, terminó sintiéndose culpable y en tratamiento). Yo a veces sí me pongo de la parte de mi hija cuando hay algún conflicto en el cole, por ejemplo, pero también escucho a las demás partes y si averiguo que la culpa es de ella se habla y se corrige, pero no se descalifica porque sí a un hijo.
Con la frase 9 es con la que más en desacuerdo estoy, precisamente está demostrado con estudios científicos que la falta de satisfacción de las comodidades y las necesidades de los niños pequeños genera problemas de autoestima más adelante. A mi no me importa dormir con mis hijas ni me importa que un día no se bañen y nunca le niego brazos a la pequeña aunque eso pueda crear, según algunos consejos NADA científicos ni demostrados, una niña mal criada.
Vamos, que a mi personalmente me hubiera gustado que este señor se estuviera calladito, porque yo lo tengo claro y sigo mi instinto, pero sé que puede haber madres y padres que por inexperiencia se crean al dedillo lo que dice este señor y empiecen a hacer tonterías que al final sí pueden tener malas consecuencias.

Un abrazo

Superwoman dijo...

Ni tanto, ni tan calvo... creo como Selvas que puntualmente todos tenemos días... El problema es la gente que no tiene días, cuya actitud vital coincide punto por punto con los de este decálogo... Esos niños sí que me dan un poquito de miedo. Y creo que por desgracia este tipo de profesionales: jueces, psicólogos, abogados, etc... tienen la mala experiencia de conocer a los que han acabado mal...
Y no creo que se crea ciertas cosas de su decálogo él mismo, vaya juez sería si basase el tener razón en el principio de autoridad.
Un supersaludo

gemma.a dijo...

Siguiendo un poco la trayectoria de este juez, imagino que el decálogo va dirigido más bien a familias desestructuradas. Entiendo que como padres todos "pecamos" de "imperfectos" y cometemos errores, pero siempre intentando aportar nuestros criterios que imagino congruentes con nuestra manera de pensar ¿no? No creo que por fallar de vez en cuando, nos vaya a "salir" un matón de barrio por hijo, ¿o sí?
;)
Saludines empapados (como su dueña)

Cris dijo...

Todos tenemos nuestros puntos débiles y por eso no va a salirnos el ninyo delincuente, eso está claro. Lo que creo es que este senyor con lo que ve en su trabajo seguramente quiere llamar la atención de los padres para que no se les olvide la educación de sus hijos. Sí que he visto muchas veces que hay padres que piensan que los ninyos aprenden todo lo correcto solitos. Vamos que sí que he visto el reirle las gracias al crío que dice tacos, que no dicen nada cuando contestan mal a la gente, crios que no respetan las cosas públicas y que siempre se les da la razón sin ninguna argumentación y dicen que es que son la mar de inteligentes. También me duele mucho ver los adolescentes contestones y vagos. Si vagos. Que la gente mete muchísima canya con los ninyos pequenyos y sobre todo bebés (que duerma solo, que coma solo, que no se le lleve en brazos, que aprenda a caminar y a comer lo mas rapido, etc.) Pero siempre me ha llamado la atención que de repente cumplen14 o 15 y como que ya se acabó lo de ensenyarles a hacer las cosas solitos. No valoran nada porque se lo dan todo hecho, se pasan las tardes jugando o chateando sin que nadie les diga que ayuden a poner una triste lavadora o empezar la cena y mas cosas así. Tampoco creo que todos esos acaben delincuentes, pero sí creo que muchas veces acaban siendo unos adultos complicados de llevar.