sábado, 11 de octubre de 2008

A RASTRAS

Anoche nos fuimos de cena a la Mezquita de la M30, esta vez sin el peque -por cortesía de los abuelos-. A las 21.00 estábamos en el restaurante y a las 23.00 en el coche para ir a recoger al nene. La velada fue agradable, pero nuestras caras eran un poema: estábamos cansados, con los últimos estertores de la gripe y con sueño -llevábamos varios días durmiendo a ratos ya que finalmente los 3 hemos sucumbido al virus- Mi cuerpo me estaba diciendo que desde hacía ya un rato había hecho "crack" y necesitaba descansar muuuuuchas horas. Pero lo cierto es que aún quedaba mucha noche por delante: primero teníamos que ir a por nuestro hijo a casa de los abuelos, después buscar aparcamiento, coger al niño dormido e ir andando a casa con él en brazos, subir tres pisos sin ascensor, cambiarnos de ropa, cambiar las sábanas de la cama del nene porque la noche anterior había sudado todo el líquido de su cuerpo, dejar el lavavajillas puesto... En estas cavilaciones me encontraba yo y pensaba que no iba a ser capaz de todo, que de verdad de verdad y de verdad, estaba agotada. Pero desde que soy madre, y juro que ha sido desde entonces, me he hecho de otra pasta, de una pasta dura, manejable, moldeable que se estira como un chicle sin llegar a romperse nunca. Ya puedo estar con sueño, cansada, molida, hecha fosfatina, que da igual, tiro y tiro como una autómata y nunca se me agota la reserva. Conseguí llegar a casa y hacer todo lo que me esperaba y más, porque cuidé que mi pitufete se tomase todos los potingues para el catarro, y que Gargamel (mi medio limón) también, para que se acostase tranquilo y arrullado por la calidez de la colcha. Mi toque de queda fue a las 2 de la madrugada y mi toque de campana a las 7, no me ha quedado otra que levantarme después de oir desde la habitación un estruendoso "Mamáaaaaaaaaa, quiero desayunaaaaaaaaaaaaaaaaaar"

6 comentarios:

madre reciente dijo...

Ayer mi santo tenía cena con los compañeros. Yo estaba invitada, pero no fui, sabía que acabaría tarde y que no habría oportunidad para recuperar el sueño perdido. Y con el peque, el curro y el embarazo, no era plan.

Prefiero no estirarme tanto.

Por cierto ¿hay un restaurante en la mezquita de la m30?

gemma.a dijo...

Si, se llama Al Zahara, en la planta -2 del centro cultural islámico. Platos tradicionales, hilo musical, sonidos de alguna oración desde la mezquita y poca gente.
Besitos y buen finde.

Cris dijo...

Si es verdad que lo que yo pensaba que nunca podría hacer (como lo de dormir menos de diez horas al dia) luego resulta que llega ese duende con forma de bebe a vivir en tu casa y de repente haces todo. Yo llevo ocho meses que no he dormido mas de tres horas seguidas y mirame, aqui estoy comentando. Lo que si noto es que a veces mis comentarios no tienen mucho sentido o veo mas tarde faltas de ortografía. Pero ten cuidadín, que todo el mundo me dice que si de vez en cuando no se da uno algun tiempo de descanso (yo ha habido dias que me he ido a dormir a las siete) se acaba reventando, y el reventón segun algunas también es algo que no se había vivido antes. Espero que os recupereis pronto porque debeis de estar como que os han dado una paliza, pobrecillos...

gemma.a dijo...

Pues tienes otra vez razón Cris. Seguramente el verdadero CATACRACK no ha llegado todavía. Como dice madre reciente, tendremos que intentar "no estirarnos tanto".
Buen fin de semana!!! y a dormir como lirones.

Selvas dijo...

Pues ya te lo han dicho, descansa que cuando te estiras muuucho muuucho al final o te rompes o te quedas "flácida" hasta que recuperas otra vez la compostura. Cuidate.

Un abrazo

Superwoman dijo...

Con el tiempo, mejora... aunque lo de las incoherencias que dice Cris, creo que ni con el tiempo se quita ya...

Nosotros lo que hacemos es turnarnos los fines de semana: uno madruga, otro hace siesta... o uno hace el sábado y el otro el domingo... ánimo, el donmingo yo conseguí las diez horas (a base de sacrificar al insomne Superman).

Un supersaludo